La Biblia en 1000 palabras

La Biblia se compone de 66 libros redactados durante 16 siglos por unos 40 autores. Ésta se divide en dos partes: El Antiguo Testamento (la Biblia judía) y el Nuevo Testamento.

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La Biblia comienza con un acto creador. Dios, eterno y glorioso, único porque él es uno y tres personas. Él vive una felicidad absoluta que comparte creando el universo. Él funda el tiempo y el espacio y después, crea al hombre y a la mujer a su imagen que son el apogeo de su creación, ellos viven en Su presencia y lo representan en la tierra. La abundancia es paradisiaca. Las relaciones son simples y armoniosas.

En este mundo solo hay una única restricción: confiar en las directivas divinas no comiendo la fruta del árbol del conocimiento del bien y del mal. Éste fruto muestra si el ser humano es leal a Dios. Sin embargo, algo extraño y misterioso oscurece este cuadro ideal. Un ser enigmático se levanta contra su creador y se convierte en el opositor de Dios y de los suyos. Seducidos, los seres humanos se rebelan también contra Dios y caen estrepitosamente. Se vuelven mortales, son expulsados del jardín, se alejan, huyen, se hunden. La imagen de Dios en ellos se deteriora profundamente.

Esta transgresión es la esencia del pecado que contamina toda la creación y la deja en manos de otra ley. El sufrimiento se vuelve universal.

Esta historia se parece a nuestra experiencia: Las cosas bellas que vivimos se manchan por la angustia, la vergüenza, la culpabilidad. Los seres humanos tratan de esconder con una máscara su verdadera naturaleza, pero no basta para sanar sus corazones, sus relaciones y sus sentimientos. Son huérfanos.

La historia que continúa es el drama glorioso de la reconciliación que Dios ofrece a estos seres humanos pretenciosos a quienes ama. Dios promete que un hombre destruirá el mal y que nos reintegrará a su familia.

Dios se revela a Abraham y establece una alianza en la que todas las naciones serán incluidas. Desde ahora todo se orquesta alrededor de esta promesa. La familia de Abraham, que más tarde se convierte en Israel, se vuelve esclava en Egipto, Dios envía Moisés para liberar a su pueblo, Moisés recibe los mandamientos, cuyo elemento principal se resume a : Amarás a Dios de todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo. Israel hubiera debido encarnar la felicidad de vivir junto a Dios. Pero, ¿quién puede amar de tal manera? El fracaso de Israel es rotundo.

Pero la promesa permanece y se precisa, Dios corona al rey David, pastor emblemático del Rey Mesías que vendrá pronto. Muchos reyes se suceden, a menudo malvados, Israel se exilia durante 70 años en Babilonia, Los profetas anuncian la venida del Mesías que transformará los corazones antes de establecer su reino. Este Mesías será el único y verdadero sanador.

Cuatro siglos de silencio separan el Antiguo del Nuevo Testamento, los imperios cambiaron, Roma domina en Israel. La promesa se cumplirá pronto.

Dios el Padre envía a Jesús, la Palabra eterna que se hace hombre en el seno de una virgen. Es un signo infalible: Él es distinto, un regalo, es humano. Él confrontará la hipocresía de los religiosos, levantará a los oprimidos, hará milagros que mostrarán su poder y su autoridad.

Durante tres años, Jesús recorre el país. Escoge doce apóstoles, los enseña durante este tiempo. Ellos son testigos maravillados de sus prodigios, de sus discursos y de su amor desinteresado. Ellos logran ver la gloria única de Dios. Pero les es difícil comprender lo que se trama.

Jesús es crucificado. Por la orden eterna del Señor y el consentimiento explícito de Jesús. Es una obra maestra de justicia y de amor. De justicia porque el mal debe ser condenado, nuestro mal. El mal de nuestra independencia y de nuestro egoísmo, Dios pone sobre Jesús todas nuestras transgresiones que Él paga con su muerte. Y de amor porque la bondad de Jesús Dios, su perdón y su honor son de ahora en adelante accesibles. Si yo lo acepto, Dios el Padre me otorga toda su pureza. Él me adopta como su hijo, me libera de mis pesares y anula mi deuda. Es el gran intercambio, la perfecta salvación.

Este es el corazón del evangelio. En todas partes los hombres tratan de negociar su pedazo de cielo, haciendo buenas obras, cumpliendo ritos o sufrimientos, Jesús proclama en la cruz “todo se ha cumplido”. Él muere y resucita y vuelve con el Señor. De ahora en adelante, Él es por todos los siglos, Dios-hombre, hombre-Dios, puente perfecto entre los dos.

Jesús vive la vida perfecta que yo hubiese debido vivir
(pero que no viví)

Jesús conoció el miedo, el juicio, la vergüenza y la muerte que yo hubiese debido conocer
(pero que no viviré jamás)

Jesús resucita por una vida que yo no debería vivir
(pero que viviré eternamente)

Su vida por la mía. ¡Mi vida por la suya!

Jesús es el abogado que me defiende, Él me pide “solamente” que reconozca mi fracaso espiritual y que mi confianza en Él sea completa y exclusiva.

El entusiasmo es palpable y se propaga, los apóstoles proclaman que una vida nueva y diferente es posible a través de una conversión personal a Jesús. Él es el pan de vida, el agua que refresca, la vida tiene sentido en esta relación con Dios.

Sin obligación, ni violencia, solamente gracias al testimonio de los cristianos, iglesias nacen en Jerusalén, en Antioquia, en Corintio, en Éfeso y hasta en Roma. ¡Esas iglesias tienen alegrías, problemas y preguntas! Los apóstoles o sus compañeros envían 21 epístolas para instruir o formar a sus responsables. En ellas se profundiza el mensaje del evangelio: El amor leal de Dios orienta de nuevo la vida. La iglesia es una familia, un templo, un cuerpo, una esposa espiritual que vibra del amor de su Salvador. Cada quien recibe la capacidad de servir a Dios y a su prójimo.

Aquí está la segunda parte de la promesa, Jesús regresará. ÉL juzgará, y dejará en su aislamiento a aquellos que dejaron a Cristo de lado. Establecerá un reino universal de paz. La maldición se acabará y el mundo quedará limpio de corrupción. Dios secará toda lágrima. El paraíso aparecerá de nuevo. La redención se completará. Un Dios glorioso y feliz en centro de un pueblo alegre por la eternidad.